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miércoles, 11 de abril de 2012

cuerpo flojeras

la hierba asoma entre la nieve
Me siento vulnerable, la cabeza embotada, tengo frío y el cuerpo caliente. He vuelto a enfermar inesperadamente, otra vez me digo, un poco, lo suficiente para hacerme parar y descansar. Como la hierba que asoma y la nieve congela, que después empapará el suelo para que crezca con fuerza. El paseito de hoy ha sido tranquilo, muy tranquilo, que tengo el cuerpo flojeras, y me sentaba en cada roca a contemplar el paisaje.

viernes, 6 de enero de 2012

sensaciones pedriceras

risco granítico hendido a la mitad
paseando al atardecer con la luna y el yelmo

las torres de Mordor brillan en la megaciudad
Las hadas magas de Avalón me llevaron de paseo vespertino a mi monte preferido, la Pedriza. Los reyes magos no me trajeron nada, quizá por descreido. Subimos el curso del rio Manzanares y en una pradera verdísima comimos Patri y yo al lado del gran boloncio granítico hendido por la mitad. Después de juguetear un rato en la gran fisura nos fuimos a disfrutar del torrente de agua de la charca verde. Cuando bajabamos se elevaba la luna entre el Collado Cabrón y el Caliz, después por encima de Peña Sirio y el Yelmo, anaranjados con el atardecer. Desde los bancos de piedra vimos como se coloreaba el cielo sobre los perfiles de la Pedriza con la luna brillando encima. Hacia el otro lado, las torres de Mordor que señalan la megaciudad de Madrid brillaban con las últimas luces del día. Nos hemos portado bien este año, las hadas magas nos han dado un precioso regalo de sensaciones pedriceras.

miércoles, 4 de enero de 2012

jara pringosa

flores de jara pringosa (Cistus ladanifer maculatum) en la Pedriza
Mi paseo de esta tarde a ver atardecer ha estado acompañado del olor y el tacto pegajoso de la jara pringosa en las manos. El campo de mi pueblo huele a jara, especialmente en verano cuando pega el sol, y también en primavera a cantueso, a mejorana, a suelo húmedo. El monte mediterráneo huele a jara especialmente. Me gusta la combinación de matorral de jaras y granito, como en los porrones de la Maliciosa y en la Pedriza, acompañando encinas, robles, arces, enebros y otras plantas. Que los extensos matorrales de jaras sean producto de la degradación del bosque es otra historia.